A menos de 48 horas para el mercado, hoy nos hemos propuesto hacer una
“declaración de intenciones” o "manifiesto" sobre qué va a ser esta primera edición del We
Love Cats Market y qué se va a poder encontrar en ella. Allá vamos...
Sabemos que estamos viviendo unos tiempos muy complicados a nivel
económico y social que están obligando a cambiar nuestros hábitos de consumo. A
menudo el precio se convierte en un impedimento para comprar algún producto
hasta el punto que nos hemos acostumbrado a pagar poco más de 5€ por una
camiseta y cuando nos piden más nos parece un auténtico robo. Pero, pensando en
el coste económico, hemos ido olvidando nuestra responsabilidad como
consumidores en relación al origen y forma en que se están fabricando aquellos
productos que adquirimos. Todo el proceso de reducción de costes,
deslocalizaciones y producciones en masa que estamos viviendo desde hace años
ha convertido el mundo de la moda y los complementos en un simple código de
barras. Es decir, ha perdido por completo el alma.
Y es en estos momentos cuando el movimiento handmade cobra todo su
sentido. Se revela contra este consumismo que nos empobrece el alma y lo hace
volviendo a las raíces, rescatando las técnicas artesanales de nuestras abuelas
para abrir una ventana a la personalización. Cada pieza artesana, como todas
las que encontraréis el próximo sábado en el We Love Cats Market, ha sido fruto
de horas de trabajo de su creador y, además, de grandes dosis de ilusión y
cariño.
Todo comienza con una idea que surge en la cabeza y sigue con unos
primeros esbozos sobre un papel. Luego viene la compra del material más
adecuado y las primeras pruebas, para acabar con la elaboración 100% a mano.
Dos piezas de un mismo creador pueden parecerse mucho, pero nunca son
idénticas, porque no han pasado por la cinta transportadora de ninguna máquina,
sino que han sido creadas punto a punto, paso a paso, hora tras hora.
Esto significa que cada pieza –sean collares, broches, bolsos,
monederos, ilustraciones...- esconde un trozo de la personalidad de su autor.
Un valor añadido que no se puede encontrar en ninguna de las piezas que venden
las grandes marcas. Evidentemente, no es lo mismo producir millones de
camisetas en el sudeste asiático que hacer una colección limitada a mano, y
esto se nota en el precio.
Para muchos, el coste de un producto handmade es elevado. Pero este
precio incluye no solo el diseño y el material, sino las horas que ha decicado
el diseñador. A cambio, el comprador se lleva un producto único y original, que
va más allá del simple acto de consumo para convertirse en una forma de dar
valor al trabajo artesanal, con personalidad y mucho amor. Es en definitiva, un
pedacito del alma de su creador. ¡Y esto, no tiene precio!
¡Nos vemos el próximo sábado! :D

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